En todas las relaciones hay días buenos y días malos; no siempre tienen que estar de acuerdo, e incluso en ocasiones pueden surgir fuertes discordancias entre lo que quieren hacer independientemente. Esto es perfectamente normal y parte integral de la vida en pareja; de hecho, así llegamos a conocernos mejor y en más de una ocasión, los lazos entre ambos se fortalecen al buscar un entendimiento mutuo.
De vez en cuando, los días malos sufren una escalada que llevan a la relación a un punto del cual es difícil (aunque no imposible) retornar. Saber cuándo terminar una relación no es fácil de considerar ni mucho menos de hacer; pero cuando estas señales comienzan a surgir con cada vez más frecuencia, incluso diariamente, es momento de evaluar seriamente la razón por la que aparecieron en un principio:
#10. Falta de interés en comunicarse cuando no están juntos
Cuando se enamoraron prácticamente pasaban todo el tiempo que no estaban juntos llamándose por teléfono y enviándose mensajes de texto. Ahora, ese contacto se ha perdido en gran medida, e incluso
es evadido por uno o ambos.#9. No hablan de planes futuros
Uno de los aspectos más relevantes de una relación es la manera como cada uno piensa en un futuro juntos, y hablan de ello a menudo. Ya sea planificar el próximo fin de semana o un plan maestro de vida, ambos disfrutaban el desarrollar un futuro juntos. Ahora, las conversaciones son en tiempo presente y el futuro son sólo las “cosas por hacer“ o “tareas pendientes“.
#8. Cada vez hay menos momentos especiales
La rutina y el día a día empiezan a enfriarlos casi imperceptiblemente, y los momentos románticos se dejan a un lado con mil excusas. Quizá piensen que hay “prioridades“ -y parte de la vida es tener un equilibrio entre lo profesional y lo personal- pero si no se busca a conciencia un espacio para verdaderamente compartir juntos, “La rutina“, va a consumir lentamente lo que los unió al principio: la ilusión.
#7. Pelean sucio
Las peleas ocasionales son lo más normal del mundo, pero cuando se vuelven hirientes es una señal de peligro gravísima; él puede mencionar algo de su imagen (fatal para las mujeres), y ella podría quejarse del desempeño sexual de él (crítico para los hombres). Cuando estas “armas“ surgen -y no hay nnguna razón lógica para que lo hagan-, quiere decir que no peleas porque existe un desacuerdo; peleas porque no soportas a la persona y quieres demostrárselo.
#6. Pelean espontáneamente
Todas las personas somos insoportables en uno u otro aspecto, y los ojos del amor son capaces de decir “Él o Ella son deliciosamente insportables“. Pero cuando la relación sufre, el “deliciosamente“ queda por fuera y la paciencia se desvanece; prácticamente cualquier aspecto de la personalidad que antes dejabas pasar sin problemas, ahora te saca de quicio (y pelean por eso).
Hasta este punto, es posible salvar la relación si ambos deciden tomarse una tarde para hablar del por qué han surgido estas situaciones. La única manera de regresar al un estado armónico como pareja es ser totalmente sinceros unos con otros; quizá no lo hayas sido totalmente a medida que pasaba el tiempo (Por ejemplo, no quisiste decirle que alguna iniciativa que tuvo profesionalmente no te convencía ni te agradaba del todo), así que éste es el momento de hablar claro y poner todas las cartas sobre la mesa. Sí, es muy posible que ambos salgan heridos; pero las heridas de la sinceridad sanan rápido (y crean relaciones más fuertes).
Recuerda que en esa conversación será crucial escuchar todo lo que tu pareja tenga que decirte, aunque no te guste oírlo. Luego podrás tomar la mejor decisión sobre romper tu relación o salvarla.
En todo caso, el dolor de esa conversación no será comparable con…
#5. Pelear en público
Pueden ser miradas que matan, críticas enfrente de los amigos o inclusive alzar la voz sin importar dónde se encuentren; todos sabemos que la ropa sucia se lava en casa, y si empiezas a sacudirla enfrente de los demás, es porque has perdido el respeto por tu pareja. Éste es, definitivamente, el punto de “no retorno“. Si aún no has tenido la conversación sugerida en el punto anterior, ¡Aún estás a tiempo!, porque si no lo haces, de seguro vas a…
#4. Buscan independencia
Si tu mente ahora se enfoca sólo en los beneficios de estar solo, así sea trabajando horas extras o recordando tus tiempos de soltería y pensando en lo geniales que fueron esos días, tu pareja ya no es tu prioridad ni en tu mente ni mucho menos en tu corazón.
#3. Guardan secretos
La base de cualquier relación es la confianza. Esto significa compartir cada detalle íntimo sin mentiras, sin secretos y sin sorpresas desagradables. Si eso desaparece, ¿Cuál es el sentido de continuar?
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¿Qué sentirías si tu pareja ya no confiara en ti para hablarte de lo que le ocurre, o le ocurre a un familiar o a un amigo? ¿Sentirías que la relación es igual que antes? A pesar de ser un punto poco espectacular (no se están gritando en un restaurante), es el más crítico de todos; es el núcleo mismo del enlace entre ambos.
#2. Cambia la percepción del otro
Por insólito que parezca, es muy común en este punto que las características físicas que en un principio te atraían de tu pareja, ahora te parecen insoportables. Quizás antes te atraían sus pecas y ahora el sólo verlas te revuelve el estómago; ¿Puedes darte cuenta que el cambio no fue de su cuerpo, sino de la manera como lo percibes?
#1. No tienen más sexo
Aunque el sexo no sea lo más importante en una relación, ciertamente es uno de los puntos que más fácilmente demuestran que la llama se apagó. Si el día está plagado de discusiones, si el sólo estar en el mismo sitio con tu pareja te molesta y si añoras los momentos para estar totalmente solo, obviamente ni siquiera tendrán mal sexo; simplemente no lo tendrán.
Espero que si estás leyendo este artículo, estés todavía a tiempo de tener la conversación.