¡Ponte derecho!, es una de las “recomendaciones“ que nuestras mamás se empeñan en recordarnos en cuanto la pubertad comienza a alargar nuestros huesos más rápido de lo que podemos acostumbrarnos a nuestra nueva altura. A veces es por pena y otras por flojera, cuando nos encontramos encorvados o los hombros hacia adelante ahuecando el pecho, sobre todo si crecemos más rápido que nuestros compañeros.
Si no le pusimos suficiente atención al constante recordatorio de enderezarnos, muy probablemente nuestra postura, salud e incluso autoconfianza se resintieron con el tiempo. Llega la hora de hacerlo a nivel profesional, ya sea ante tus superiores o una audiencia, ¿Crees que te costará mantenerte erguido?
¡No puedes saberlo!, la mayoría de las veces no somos conscientes de nuestra postura; pero así como podemos aprender gestos profesionales hasta hacerlos automáticos, nuestra espalda también responde muy bien a la práctica y la constancia. Para ello, es conveniente que sigas estos 7 tips que te doy a continuación:
#1. Haz la prueba de la pared
Recuérdale a tu cuerpo lo que se siente pararse perfectamente derecho: Simplemente párate de
espaldas a unapared y tócala en tres puntos: con la parte posterior de tu cabeza, tus hombros y tus glúteos. ¿Listo? seguro te sentirás un poco incómodo al principio, pero hacerlo un par de minutos al día servirá para refrescar la memoria de tus músculos.#2. Distribuye tu peso sobre todo el pie
Cuando estamos tensos, tendemos a llevar todo el peso del cuerpo directamente encima de los talones, y esto sólo nos produce dolor de espalda pues ella es quien se encarga de ajustar el equilibrio de todo el sistema en esta posición.
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No importa tanto si apoyas tu peso en ambos pies o descansas en uno solo, pero asegúrate de que usar toda su superficie, hasta tus cinco dedos. De esa manera los músculos de tus piernas colaborarán con tu espalda para mantener una postura correcta.
#3. Haz ejercicios de respiración
Una o dos veces al día, es importante hacer ejercicios de respiración en los que llenes tu abdomen por completo de aire. De pie, caminando para buscar café o simplemente estirando las piernas, inhala profundamente sintiendo cómo tu abdomen se relaja y distiende.
La presión ayuda a enderezarte y a relajar los músculos de tu tronco.
#4. No abuses con los tacones
Tanto los tacones muy altos en nosotras como los zapatos muy ajustados en ellos hacen sufrir a nuestros pies, quienes recurrirán a maromas de las piernas para mantener el equilibrio. La comodidad siempre es la primera regla a seguir, pues es tu salud la que está en juego.
#5. Tómate una foto (Pero no una selfie)
Ponte de acuerdo con un compañero de trabajo para vigilar su postura mutuamente; Cuando uno vea al otro encorvándose o ladeado, que tome una foto sin que el aludido se dé cuenta: Luego, al ver la terrible postura que tenías por distraído, te será más fácil volverte consciente de este importante esfuerzo.
¡No vale posar para la foto!
#6. Lleva los hombros hacia atrás
Aún cuando estés sentado, simplemente girando los hombros hacia atrás es una forma de asumir una postura correcta, sacando el pecho. Por supuesto que no vas a asumir una posición forzada o tensa; se trata más bien de usar los músculos cervicales de la espalda correctamente, para evitar dolores a largo plazo.
#7. Ponte un libro en la cabeza
Cuando vayas a practicar para esa conferencia TED que algún día estoy segura que darás (o para cualquier otra presentación que debas dar), ponte uno o dos libros sobre la cabeza. Quizá limites un poco tus gestos pero así le recordarás a tu cuerpo cómo se siente dar una charla con una postura perfecta 