Hoy tuve la dicha de toparme con una improvisada venta de libros y sin pretender negar el magnetismo que ejercen en mí, me dediqué a darles un vistazo a unos cuantos. Me llamó la atención uno que prometía desarrollar el tema de seducción para mujeres, y una de las frases con las que me topé fue ésta:
“…Asegúrate de tener el cabello largo, suelto y bien arreglado, eso a ellos les encanta…“
Si ánimo de juzgar un libro por su cubierta (o por una frase), varios saltos al hiperespacio entre capítulos me confirmó que la mayoría de las recomendaciones parecían salidas del universo de The Stepford Wives.
Pero Nicole Kidman no aparecía por ningún lado.
Al igual que los hipotéticos hombres representados en la sátira de Ira Levin, el libro que tenía en mis manos buscaba crear un arquetipo “ideal“ de mujer orientándose a los supuestos gustos de un público masculino generalizado.
El problema en sí no es el libro ni su autora; como él hay muchos, sin mencionar revistas y programas de televisión en los cuales pecamos por generalizar, y me incluyo pues hasta aquí en
lenguajecorporal.org tuvimos un artículo llamado “Cómo saber si un hombre es virgen con sólo verlo“ (no te molestes en buscarlo, ya no está), lo que demuestra que hemos tenido nuestras épocas (y épicas) en las que la atracción de un titular “chocante“ valía más que mil palabras.
Sin ir más lejos, decidimos cambiar el título del artículo de Gabriella “¿Por qué a las mujeres nos gustan los hombres casados?“ a “¿Cuál es el atractivo especial de los hombres casados?“, pues la primera versión del titular implicaba que a todas las mujeres les gustan los hombres casados. Las críticas que recibimos (que no fueron pocas) se dirigían a ese punto en particular (la generalización de las mujeres) más que al fenómeno del hombre comprometido y el estudio científico que demuestra qué lo hace tan cotizado (el verdadero tema del artículo).
Mas allá del mea culpa o el apuntar a otros, lo que quiero es que nunca olvides diferenciar cuándo una información pretende cambiar tus gustos para “adaptarte“ al mundo y cuándo busca perfeccionarlos tal cual son.
Por ejemplo, la mayoría de nuestros tips no están orientados a que cambies tu manera de expresarte gestualmente, sino que los utilices cuando el momento lo requiera, principalmente en la comunicación profesional. Por ejemplo, en una presentación laboral usarás un vocabulario muy distinto al que usarás un domingo en la playa, pero seguirás siendo la misma persona en ambos casos.
En el caso de la seducción para mujeres, no importa si lo llevas largo, corto, muy corto o nivel Sinead O´Connor; lo más importante es que esté limpio, peinado y que su estilo vaya con tus gustos y personalidad. ¿Cómo podrías seducir llevando algo que no te gusta?.